In 1979, Walter Parkes, the future head of DreamWorks Pictures, was a young screenwriter with the outlines of an idea he’d developed with Lawrence Lasker, a script reader at Orion Pictures. Called The Genius,it was a character film about a dying scientist and the only person in the world who understands him — a rebellious kid who’s too smart for his own good. The idea of featuring computers and computer networks would come later.
WarGames had its most indelible influence on hacker culture, not defense policy. The Cold War was ending, but the cyberwar was just getting started. The year after the movie’s release saw the debut of 2600 magazine — a hacker zine named after the 2600-Hz tone Draper used to phreak phones. In 1993, the first hacker convention opened its doors. It was (and is) called Defcon, an affectionate nod to the movie that helped popularize the term. But WarGames’ legacy isn’t all smileys and Sunday wardrives. This was Silicon Valley’s Jaws, doing for the digital demimonde what Spielberg’s thriller had done for sharks: It introduced the world to the peril posed by hackers.
He leído que el Super Mario Bros ha sido escogido como el mejor juego de la historia, y no puedo estar más de acuerdo. Realmente al leer la noticia me ha acordado como empecé yo con esto de los vídeo juegos. Bueno, más bien como empecé y terminé, dado que mi pequeña etapa con las vídeo consolas de Nintendo fue lo máximo que he llegado en este mundillo.
Mi ruta de vuelta a casa del colegio en Santiago de Compostela transcurría en gran parte por la zona vieja. En aquellos años había una tienda de electrodomésticos en la Rúa do Vilar. Tienda donde mi hermano y yo solíamos parar dado que tenían un par de Gameboys conectadas entre ellas y podías jugar al tetris. Pero lo mejor llegaría uno o dos meses después. Dentro de la tienda te dejaban jugar a la NES (Nintendo Entertaiment System), la vídeo consola de Nintendo de 8 bits.
Obviamente, el único juego disponible era el Super Mario Bros, tanto pasé por allí que el de la tienda ya me conocía de nombre. Nos costó suplicas a mi hermano y a mí delante de mis padres conseguir nos comprasen la vídeo consola (y eso que yo era un desastre en el colegio, bueno, más bien un vago de remate). Pero al final conseguimos nuestro objetivo. Una NES, con dos mandos (ya las podían seguir vendiendo así ahora), una pistola, un juego de disparar patos con la pistola y el Super Mario Bros. Esos dos primeros días que tuvimos la consola en casa, estaba por allí un fontanero arreglando una serie de fugas en las cañerías de nuestra casa, se marchó silbando constantemente la melodía del vídeo juego.
Nuestras compras por reyes, cumpleaños y demás a partir de ese momento se basaron en nuevas versiones del Super Mario Bros y otros juegos para la NES. El momento culmine llegaría con la compra de la Super Nintendo y el Super Mario World.
La ilusión de la nueva consola nos duraría a mi hermano y a mí pocos meses. Nos la robaron un día que entraron en casa de mis padres cuando nosotros estábamos en la playa o así. ¡Todo un trauma infantil! ¡Con el dinero que habíamos invertido en ella!